El otro día por la noche mi hijo de 11 años me pregunta ‘mamá, ¿te arrepientes de algo de lo que has hecho?
Es curioso que ese mismo día por la mañana leí una frase que no puede ser más cierta, dice así: ‘Los pasos que no te atreves a dar también dejan huella’.

Por poco que te pongas a pensar es fácil que te vengan a la cabeza un montón de cosas que hubieras hecho diferente o que ni siquiera hubieras hecho. Claro que, a agua pasada es muy fácil decirlo. Si hubiéramos tenido el conocimiento de lo que iba a pasar o dejar de pasar, seguramente hubiéramos actuado diferente.

Personalmente, no me gusta pensar si me arrepiento de lo que he hecho porque ya está hecho y no lo puedo cambiar. Prefiero centrar mi energía en lo que aún no he hecho y me gustaría hacer.

Los pasos que te atreves a dar, como los que no te atreves a dar, dejan huella. Y mucho me temo que los que no te atreves a dar dejan una huella mucho más profunda.

Cuántas veces habrás oído a alguien decir ‘si hubiera hecho…’, ‘me arrepiento de no haber hecho…’ o ‘si volviera atrás haría…’.

Dar el paso cuesta y muchas veces nos llegamos a convencer que es mejor quedarnos como estamos. Pero en el fondo sabes y sientes que para estar mejor necesitas dar el paso y hacer cambios.

¿Te das cuenta del desgaste que te está ocasionando quedarte dándole vueltas y vueltas a lo mismo sin hacer nada?

Es cierto que las circunstancias, el entorno, la familia, el momento y la situación de cada uno varían, pero hay quien a pesar de todo esto, no sólo lo intenta, sino que lo hace.

La duda, la incertidumbre de no saber qué pasará o perder el control de la situación, crean en ti un estado de inseguridad tal, que es muy fácil empezar el autosabotaje y bloquearte.

El miedo juega un papel protagonista aquí y se manifiesta de diferentes maneras:

•    no te ves capaz de hacerlo
•    no sabes qué hacer ni cómo
•    crees que te falta experiencia
•    no te sientes preparado para afrontar un posible fracaso
•    temes qué dirán
•    no llevas bien las críticas

Cualquiera de las anteriores te puede llegar a bloquear. Y cuando estás bloqueado resulta muy difícil ver soluciones, más bien pasa lo contrario, entras en una rueda y te sientes mal, te entran dudas y no ves nada claro.

Escuchar al miedo es prudente, pero a veces ‘don prudente’ se pasa y te dice que no a todo.

Entender qué es el miedo y cómo se manifiesta te ayudará a tomar un poco de perspectiva en el asunto y podrás identificar qué te está bloqueando.

Según wikipedia “El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza.”

Como bien sabes, el miedo es una de las seis emociones primarias: tristeza, ira, asco, alegría, sorpresa y miedo. El papel fundamental del miedo es la supervivencia y es útil en situaciones de peligro, amenazas, depredadores o desastres naturales.

Por otro lado tenemos los miedos creados o aprendidos, también llamados miedos psicológicos, donde a medida que nos vamos haciendo mayores estos miedos se van desarrollando por asociación o condicionamiento.

Aunque la sensación puede ser la misma que si fuera un miedo real, como caerte por un precipicio, en realidad ni te estás cayendo ni te está persiguiendo un depredador.

Por ejemplo, puede ser miedo a:

•    perder el control de la situación
•    a ser criticado
•    a no acertar con el cambio
•    a perder la seguridad
•    a lo que dirán
•    a no ser capaz
•    a lo nuevo o a lo desconocido

Miedos que aparecen antes de que las cosas realmente ocurran. Te estás anticipando a algo que todavía no ha sucedido, sino que está en tu cabeza como algo que puede pasar si.

Cada ‘y si’ que te vas diciendo te hace dudar aún más y te va generando más inseguridad. ¿Qué es lo peor que puede pasar si lo haces? Una vez tienes el peor escenario, valora si aún así, estás dispuesto a hacerlo.

‘Todo lo que deseas está al otro lado del miedo’
Jack Canfield

El mejor amigo del miedo es el ego. O el ego el mejor amigo del miedo. Como prefieras, pero que van de la mano, vamos.

La función del ego es protegerte y mantenerte dentro de una zona controlada y limitada. Todo aquello que suponga cierta inseguridad hace que el ego se tambalee. Te hará dudar de todo, incluso de ti mismo, para mantenerte dentro de esa zona controlada donde no tiene que hacer tanto esfuerzo porque ya sabe lo que pasa dentro de esa zona.

En el momento que haces algo nuevo estás saliendo de la zona de confort y entonces aparecen dudas, inseguridades y bloqueos.

10 claves para vencer el miedo a dar el paso:

#1 Cuestiona tus miedos
Separate del miedo por un momento y analízalo. Sé sincero y asegúrate que no sea una excusa o que te estés poniendo en el papel de víctima.

#2 Controla tu voz interior
Esa voz que no para de decirte y recordarte lo mal que puede ir todo. Esa voz que te dice aquello que jamás dirías a alguien que te pide ayuda o consejo. Mantén esa vocecita a raya y deja de contarte la misma historia.

#3 No seas tan exigente contigo
No seas tan duro contigo. Baja el listón que te has puesto y sé más benévolo contigo. Confía más en ti y en tu intuición.

#4 Deja de pensar en lo que la gente dirá o dejará de decir
Siempre habrá críticas, siempre. Habrá a quien le agrades y a quién no. Vale, ¿y?

#5 Revisa tus ‘y si…’
‘Y si’ = excusa. Una vez más, sé sincero contigo.

#6 Necesitas un plan
Sin un plan, poco harás. Para afrontar un cambio te hace falta un plan y este plan lo tienes que desglosar en pequeñas acciones que puedas hacer. Si no tienes un plan y te dejas llevar por tu día a día, te quedarás en el mismo punto.

#7 Take action
Te interesa aumentar tu autoconfianza. Realizando esas pequeñas acciones diarias irás dándote cuenta que puedes.

#8 Utiliza el miedo como palanca
Desafíate a salir de tu zona de confort. Prueba de hacer cada día algo que te incomode un poco. No deja de ser una exposición paulatina a los miedos.

#9 Deja el pasado donde está
Si en el pasado fué mal no quiere decir que siempre tenga que ir mal. Toma las experiencias como aprendizajes y lecciones que debes ir lidiando para crecer personal y profesionalmente, punto.

#10 Enfócate en lo bueno
A veces parece que pesen más los contras que los pros…piensa en lo bien que te vas a sentir y en todo lo bueno que puede ocurrir si. 😉

Todo proceso de cambio conlleva algunos miedos que, como ya has visto, se manifiestan de diferentes maneras y que se pueden trabajar.

Para pasar del punto en el que te encuentras debes, sí o sí, tomar decisiones, acción y seguramente riesgo.

Todo esto es un entreno mental y todos lo podemos hacer, tú también.

¿Y si aprendiéramos a ver los cambios como algo bueno?

Hasta el próximo
xx

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