Uno de los mayores inconvenientes con los que nos enfrentamos a la hora de ser más productivos es la procrastinación. Hacer cualquier otra cosa que nos aporte un efecto agradable inmediato nos resulta bastante tentador. Fácilmente te puedes encontrar navegando por Internet, chafardeando por las redes sociales, mirando videos varios o alargando la hora del café más de la cuenta.

El caso es que todos estos ratos se traducen en tiempo. Tiempo que podrías dedicar a las cosas que sabes debes hacer.

“Si te tomas en serio cambiar tu vida, encontrarás una manera. Si no, encontrarás una excusa “.
Jin Sincero

La procrastinación, según wikipedia, es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyendolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo a afrontarlas.

Por miedo a afrontarlas. Esto es importante.

Sabemos perfectamente que para tirar adelante lo que queremos hacer debemos ponernos manos a la obra. Pero ¿por qué nos distraemos con tanta facilidad? Porque el miedo, dolor o incomodidad que supone hacerlo es muuuy grande.

En la mente del procrastinador

Cuando nos enfrentamos a según qué situación, ya sea un reto, un proyecto, un cambio o una punta de trabajo, podemos sentirnos desbordados. Lo más probable es que nos bloqueemos, lo vayamos dejando para el último momento o, directamente, no hagamos nada.

El estrés psicológico o físico que nos supone hacer es tanto, que nos lleva a hacer otras cosas que nos hagan sentir bien, cosas que nos aporten bienestar inmediato para compensar ese estrés. Esto es importante para entender lo que puede que te esté ocurriendo.

Me atrevería a decir que la mayoría de nosotros procrastinamos en algún momento, pero hay quien tiene las herramientas para contrarrestar este efecto. Algunos lo hacen de manera natural, casi sin esfuerzo, pero para otros, y yo me incluyo, necesitamos forzarnos a utilizar estas herramientas para lidiar con la procrastinación.

Vamos allá.

Aquí tienes 5 claves que te ayudarán a gestionar tu procrastinación y ser más productivo:

1 – Primero una cosa y después otra

No intentes hacerlo todo a la vez. Es imposible hacer muchas tareas a la vez y pretender hacerlas bien. A nuestro cerebro le gusta ir por partes y cuanto más pequeñas mejor. Trocea tus objetivos en mini tareas asumibles para ti y te resultará más fácil de afrontar.

2 – Evita distracciones

Las distracciones están por todas partes. Nos tenemos que forzar a no distraernos y además nos lo tenemos que poner fácil para no caer en la tentación. Por ejemplo, mientras estés haciendo tareas que requieren toda tu atención, desconecta los avisos y notificaciones de tu móvil y de tu ordenador. Modo avión o directamente fuera Internet.

3 – Respeta tu tiempo

Sé muy estricto con tu tiempo. Controla el tiempo que dedicas a otras actividades. No es que no las puedas hacer, pero márcate cuánto tiempo le vas a dedicar. De esta manera tomarás conciencia de las horas del día y por dónde se te está esfumando el tiempo.

4 – Organiza tu día

Organiza tu día la noche antes. Hazlo lo más detallado posible para que a la mañana siguiente tengas muy claro lo que debes hacer ese día y no tengas tentaciones de empezar a divagar. Una buena planificación de tu día te dará foco.

5 – Fecha límite

Este punto es super importante. Tener una fecha límite nos fuerza a tener que hacerlo sí o sí. El tema es que muchas veces no hay fecha límite… En estos casos ponla tú y cúmplela.

Espero que estas sencillas claves te ayuden con tu procrastinitis 😉 y logres que tus días sean lo más productivos posible.

 

Un super abrazo,

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