Cómo diferenciar lo urgente de lo importante y poner el foco donde toca

¿Te faltan horas? ¿Se te pasa el día volando? ¿No acabas lo que tenías previsto? ¿Te gustaría tener más tiempo para ti? ¿Te quedas con la sensación de que no has hecho suficiente?

El día tiene 24 horas, siempre las ha tenido y siempre las tendrá. Es así.

Ahora bien, lo que haces en estas 24 horas para que te sean realmente eficaces y productivas, es otra cosa. Saber planificar, priorizar, delegar o descartar, no es fácil. Solemos mezclar lo urgente con lo importante.

Pero el problema no es mezclar, el problema es confundir. Confundimos lo urgente con lo importante. Hay un punto ‘engañoso’ a la hora de considerar qué es urgente y qué es importante. Y lo que acaba sucediendo es que priorizamos lo urgente. Puede parecer incluso correcto hacerlo así, ¿verdad? Si es urgente, será que debe ser prioritario y atendido.

Teniendo en cuenta que lo que estás haciendo es encontrar sentido a lo que haces y sentirte satisfecho con tu vida, la pregunta que debes hacerte es precisamente esta:

¿Qué da significado y valor a tu vida?

No es una pregunta cursi, ni hierbas, es una pregunta profunda y debes pensar en ella. Cuando tengas mínimamente clara la respuesta, te costará mucho menos priorizar y poner foco donde toca.

En el libro ‘First things first’, Stephen Covey nos muestra un método (basado en el Método Eisenhower) para diferenciar lo urgente de lo importante para poder priorizar desde tus valores y tus pilares, más que desde tu reloj.

Los 4 escenarios que plantea son los siguientes:

  1. Importante y urgente
  2. Importante pero no urgente
  3. Urgente pero no importante
  4. No urgente no importante

 

1. Importante y urgente: todo aquello que bajo ningún concepto se puede quedar desatendido. Una operación, un niño que se cae, un incendio en tu cocina, alguna llamada.

2. Importante pero No Urgente: todo aquello que es importante pero no debe ser atendido inmediatamente. Puede parecer que no tengan importancia a corto plazo, pero sí la tiene a medio o largo plazo. Hacer ejercicio, planificar, lo relacionado con tu vocación, aprender, estudiar, relaciones.

3. Urgente pero No Importante: aquí es donde nos confundimos. Hay tareas que parecen urgentes pero no lo son tanto o directamente no lo son. Aquí entrarían las Interrupciones, las distracciones, otras llamadas… Este es uno de los puntos que nos hace ser menos productivos.

4. No Urgente No Importante: Son todas aquellas actividades que igualmente te quitan tiempo pero no tienen relevancia. Lo trivial, ladrones de tiempo, mirar la tele…

¿Adivinas entre qué puntos acostumbramos a vivir? Entre el #1 y el #3.
Son aquellas cosas que de alguna manera actúan sobre nosotros, ocurren y nos hacen reaccionar.

¿Dónde deberíamos dedicar más tiempo? En el #2.
Es donde está lo realmente importante para nosotros y donde somos nosotros los que tenemos que actuar.

Hacer tus listas teniendo esto en cuenta te ayuda a priorizar. Priorizar aquellas tareas que son importantes para ti y que son las que te acercarán a tu objetivo.

De esta manera no te sentirás como si estuvieras a merced de lo que ‘te viene’ y de que estás siempre apagando fuegos. Que seas TÚ quien decide en QUÉ dedicas tu tiempo.

Deseo que te ayude 😊

Noemí

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