Ya sea que actualmente estés trabajando por cuenta ajena, estés con tu propio proyecto o pensando en qué negocio poner en marcha, lo que te cuento hoy te va ayudar y mucho.

¿Necesitas que el día tenga 30 horas? ¿Que la jornada sea de unas cuantas horas más? ¡Olvídate! El día tiene 24 horas, siempre las ha tenido y siempre las tendrá.

No acuses la falta de horas del día a no poder hacer lo que debes o lo que quieres. Si eres de los que continuamente se les queda corto el día, vas a tener que ser muy estricto contigo mismo y aprender a bloquear tu agenda. Planea tu día en función de estas 24 horas. Así de fácil y así de difícil. 😉

Tu máxima prioridad

¿Tienes claro cuál es tu máxima prioridad?

Antes de entrar en cómo priorizar y saber diferenciar qué va primero, si lo urgente o lo importante, debes tener muy claro qué es lo que vas a poner en primer lugar en tu lista de prioridades. ¿Lo adivinas? Exacto, .

Deja que te haga una comparación. ¿Qué nos dicen en los aviones cuando explican cómo ponernos la máscara de oxígeno en caso de despresurización de la cabina? ¿Que primero se la pongas al de al lado o que antes de ayudar a nadie te la pongas tú?
Pues es lo mismo; primero debes cuidar de ti. Si tú estás bien, te sientes mejor, de mejor humor, con más energía y más feliz. Tú lo notas y los demás también.

Producir más con menos tiempo

En definitiva esto es a lo que muchos aspiramos, poder producir más en el menor tiempo posible para que nos cunda el día y nos quede tiempo para nosotros.

Te comparto 7 aspectos para ayudarte a optimizar tu tiempo:
1. Pon fin a las jornadas interminables

El hecho de trabajar más horas, no quiere decir otra cosa que eso, trabajar más horas. No quiere decir que seas más productivo, ni que el mundo se acabe si te vas un rato antes de la oficina.

2. ¿Qué va primero, lo importante o lo urgente?

Siempre lo importante debe ir antes que lo urgente. Si vas apagando fuegos o poniendo por delante lo que te cuesta menos hacer o lo que tardas menos en hacer, te estás dejando lo importante. Pon por delante aquellas tareas que te acaban produciendo más.

3. No improvises

Organiza tu día con antelación y revísalo la noche anterior, así por la mañana ya tendrás claro a qué debes dedicar tus horas sin tener que estar improvisando.
4. Sé estricto con el tiempo

Marca el tiempo que vas a dedicar a cada tarea y sé estricto en cumplirlo. Márcate una hora de inicio y una de final. Cuidado con las reuniones trabajo, ¡son unas auténticas ladronas de tiempo!

5. No más interrupciones

Si sabes que tienes tentaciones de ir mirando el teléfono, el email o las redes sociales, desconéctate durante ese tiempo y centra toda tu atención en lo que estás haciendo.
Si es el caso, avisa a tu equipo que durante ese tiempo no te pasen llamadas ni visitas inesperadas.

6. ¡Duerme!

¡Éste es muuuuuy importante!

Duerme las horas que toca porque tu cuerpo lo necesita. Si fuéramos más conscientes de los beneficios que el dormir tiene sobre nuestro cuerpo y nuestro cerebro, seguro que cambiaríamos hábitos. Hay muchos estudios al respecto por Internet que puedes consultar, pero te avanzo algunos de los beneficios:

  • Mejora la memoria
  • Mejora la creatividad
  • Mayor concentración
  • Mayor claridad al pensar
  • Mejora el rendimiento
  • Ayuda a planificar mejor
  • Etc.

Interesante ¿verdad? …¡como para no tenerlo en cuenta cuando lo que buscamos es optimizar nuestro tiempo!

Tómate tus horas de sueño como sagradas.

7. Y, desconecta

Tú escoges, con amigos, con tu pareja, solo, haciendo deporte, yendo al cine, al teatro…o un poco de cada… pero necesitas desconectar y hacer esas otras cosas que te gustan y te hacen sentir bien y vivo.

No hay una fórmula mágica, eres tú quien decide qué hacer para aprovechar al máximo tu tiempo.

Por mucho que te guste tu proyecto o tu trabajo (y yo me incluyo), hay más cosas en la vida. Desconectar te irá bien y cargarás pilas.

Haz deporte, sal a andar, siéntate en un sitio agradable y relájate. Tómate tiempo para pensar en ti y en cómo quieres que sea tu día y …¡haz que pase!