Estoy segura que te ha ocurrido más de una vez… De repente te encuentras que has vuelto a decir SÍ cuando en realidad lo que querías decir era NO.

¿Por qué nos cuesta tanto decir que NO?

En mi artículo anterior te hablaba de la importancia de ser estrictos con el tiempo. Y es que cuando estás poniendo en marcha tu negocio o ya lo tienes rodando, necesitas horas para hacer que funcione y sea un negocio rentable. Tienes que rascar horas de donde sea.

Si eres de los que acostumbra a decir SÍ a cualquier cosa que te piden y después te falta tiempo para avanzar en lo que realmente quieres, espero que después de leer el post de hoy veas el NO como una opción y te atrevas a usarlo.

A menudo nos invade un sentimiento de culpabilidad que nos hace pensar que si no decimos que SÍ la otra persona se va a disgustar con nosotros, pero debemos ser conscientes que nuestra decisión es importante y va más allá de complacer al otro.

Al decir SÍ estás asumiendo una responsabilidad sobre algo que, por un lado, puede que no te corresponda y por otro, puede que te aleje de tus prioridades y objetivos de este momento. Es importante que antes valores tu respuesta y veas si te conviene dar un SÍ o un NO.

No te precipites en dar una respuesta rápida que luego te haga sentir mal. Si no lo tienes claro, tómate un tiempo para pensar. No hay problema en decir que necesitas un tiempo para poder responder, que ahora estás con muchas cosas entre manos y que prefieres darle una vuelta.

Elige tu respuesta en función de lo que realmente quieres y no en función de lo que crees que la otra persona quiere escuchar.

‘Antes de decir SÍ ten claras tus prioridades’

¿Verdad que si fueras tú el que preguntara agradecerías una respuesta honesta?

No es necesario ser grosero ni contestar mal; con amabilidad y buenas palabras seguro que te entenderán. Un NO puede crear cierto malestar a la persona que lo recibe, pero con el tiempo seguro que las dos partes lo agradecéis​.

Probablemente habrá propuestas muy atractivas e interesantes, pero sé más estricto contigo antes de dar un SÍ.
Toma un poco de perspectiva y pregúntate:

  1. ¿A quién complaces diciendo sí?
  2. ¿Te mantiene enfocado en tus objetivos?
  3. ¿Te sientes motivado diciendo sí?

Tus respuestas te ayudarán a clarificar qué es lo que más te conviene.​
Al decir NO:

  • Simplificas tu vida liberando tiempo.
  • Tienes menos estrés y sientes menos agobio de pensar que no llegas a todo.
  • Tienes ese tiempo para hacer lo que tú quieres hacer.
  • Centras tu energía en tus prioridades.

Es posible que te encuentres justificando tu NO. Sé breve con tu respuesta.
Y si insisten…insiste tú también 😉

Y piensa que…

¡El NO es una opción y puedes usarlo!

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