Confieso que a veces, bueno muchas veces, he pensado que mis hijos cumplen a la perfección con la ley del mínimo esfuerzo. Pero si somos sinceros, nosotros también lo hacemos. Vale, no tanto como ellos, pero lo hacemos.

No te tomes lo que voy a decir como excusa perfecta para no hacer, pero esto de la Ley del mínimo esfuerzo no sólo es normal y natural, sino que tiene su base científica.

Nuestra energía es de lo más preciado que tenemos y estamos programados para ahorrar energía.  

Una de las misiones de nuestro cerebro es ahorrar y conservar energía, por eso tiende a automatizar todo lo que puede.

¡Por suerte! ¿Te imaginas tener que pensar cada uno de los pasos que haces para lavarte los dientes, por ejemplo? o ¿qué haces para conducir? o ¿para subir escaleras? Por no hablar de acciones no conscientes como la digestión y demás.

Pero fíjate, somos tan buenos automatizando que lo automatizamos todo, incluso lo malo.

A veces deshacer estos malos hábitos es tan costoso y supone tal desgaste de energía, que directamente lo descartamos.

Rick Hanson en su libro ‘Resilient’ comparte un dicho tibetano que dice algo así:

Si cuidas cada minuto, los años cuidarán de sí mismos.

Pienso que el hecho de incorporar pequeñas nuevas rutinas en tu manera de hacer y en tu día, será lo que supondrá un cambio significativo a largo plazo.

Pero, ojo, aquí falta algo muy importante, y no, no es el tiempo. Es la constancia.

Porque esto no va de cuánto tiempo tardas en incorporar un nuevo hábito sino de cuántas veces lo repites.

Me acabo de cargar el mito de los 21 días…oh well

Siempre que se habla de productividad, la motivación es la estrella invitada. Pero no nos engañemos, la motivación, que ya hablamos de ella en La que nunca está cuando la necesitas, suele llegar una vez te has puesto en movimiento, pero no antes.

La motivación suele llegar una vez te has puesto en movimiento, pero no antes. Clic para tuitear

¿Cuántas veces te sientes motivado?

A veces pienso que nuestra gran motivación es ser vagos. Para esto siempre estamos motivados. 😉

Como ya sabemos que con la motivación no podemos contar, lo mejor es que busquemos otras alternativas.

Si tienes que hacer algo y tienes dos posibles maneras para llevarlo a cabo, lo normal es que escojas la manera que te cueste menos, la que gastes menos energía. ¿Cierto?

No es que no puedas hacerlo de la otra manera, pero es mucho más probable que lo hagas si te cuesta menos esfuerzo.

Lo mejor que puedes hacer es ponerte las cosas lo más fáciles posible. Simplificar tu trabajo y tu entorno al máximo, te ayudará a ponerte en marcha.

En general, lo que más nos cuesta es ponernos en marcha…¿no crees?

Aunque parezca que tenga que ser todo lo contrario, para aumentar tu productividad, lo mejor que puedes hacer es simplificar al máximo.

Por un lado tenemos las fuerzas productivas como el foco, el positivismo, la motivación…, por otro, tenemos las fuerzas no productivas como el bloqueo, el estrés o la falta de sueño.  

Lo de estar positivo y pensar en positivo, para algunos será fácil, pero para la mayoría de los mortales no. Tienes momentos en los que te sientes o estás positivo, pero no siempre. Incluso puede resultar cansino intentar estar siempre positivo.

Yo lo comparo con lo que se llama ‘experiencia de usuario’ en una web. Una web siempre funcionará mejor si es sencilla, simple, clara, limpia, ligera, funcional…con pocos elementos que distraigan para que el usuario llegue a hacer aquello que está previsto que haga.

¿Te suena lo de ‘menos es más’?

Simplifica y póntelo fácil, muy fácil.

Si nos aplicamos esta teoría de ‘menos es más’, ¿qué podemos hacer nosotros para eliminar esas fuerzas no productivas?

Seamos claros, esforzarse cansa. Además, en el fondo lo que queremos son los resultados y no el hecho de hacer mucho para llegar a esos resultados. Cuanto más esfuerzo tengas que poner, más energía gastas.

Mira de optimizar tu esfuerzo y dedícalo a aquellas cosas que, aunque parece que no tengan importancia, a la larga te darán más y mejores resultados.

La clave es diferenciar entre cuánto te esfuerzas y dónde estás poniendo ese esfuerzo. Puede que te estés esforzando mucho, pero mal…

Creo que reforzar las fuerzas productivas es mucho más costoso que si nos centramos en ir eliminando las no productivas.

Propongo empezar prestando atención a ciertas cosas con las que ganarás tiempo, espacio mental y foco (entre otras): 


#1 DISTRACCIONES LAS JUSTAS

Sin querer entrar en estadísticas del uso y las horas diarias que dedicamos a las redes sociales o al whatsapp, pienso que cada uno de nosotros ya sabe lo que está haciendo y qué debería dejar de hacer.

El móvil es una gran herramienta, nadie lo niega, pero puede ser tu mayor ladrón de tiempo.

Desconecta, elimina aplicaciones, limita el tiempo de uso, desactiva las notificaciones…


#2 APRENDER A DECIR NO

Aprender a decir NO es todo un arte. Al principio puede que tengas remordimientos de conciencia, pero a la larga lo agradecerás.

¿Por qué cuesta tanto decir que NO?

En este artículo El ‘NO’ es una opción y puedes usarlo ya lo comentamos un poco.


#3 DELEGA Y LIBÉRATE DE ALGUNAS RESPONSABILIDADES

Para mí, delegar es de lo más difícil de hacer, pero es otro de los básicos o imprescindibles para ponerte las cosas más fáciles.

Debes asegurarte que la persona a quien le delegues sea capaz de hacerlo mínimamente bien y con un tiempo razonable, eso sí.


#4 OPTIMIZA TU ENTORNO

El desorden es el gran enemigo de la productividad.

Ya sabemos que uno es más eficiente si trabaja en un espacio ordenado. No lo limites a tu mesa de trabajo; pon orden a tu bandeja de entrada, a tus archivos, al escritorio de tu ordenador, al espacio físico que ocupes (habitación, sala, despacho…).

Debes crear una ambiente que propicie lo fácil.

Si el orden no es tu fuerte, aquí tienes dos libros que te ayudarán:

El Arte de Tirar, de Nagisa Tatsumi.

La Magia del Orden, de Marie Kondo


#5 TU DORMITORIO

El dormir es básico. Debes asegurarte que duermes las horas suficientes y que duermes bien.

Cosas como: revisar almohada, colchón, cortinas opacas, pantallas, móviles etc, puede parecer una tontería, pero no lo es.

¿Tienes mi guía 3 estrategias para conseguir paz mental? En ella hay un apartado entero dedicado al DORMIR. Si no lo tienes y le quieres echar un vistazo, desde este enlace te lo podrás descargar.

Espero que te ayude ?

Hasta el próximo,

Un abrazo

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