Hay momentos que parece que las cosas fluyan y otros en los que no. A menudo estos momentos se transforman en días o incluso épocas.

En parte sabes y sientes que si no haces, las cosas no cambian, siguen igual, pero hay algo que no te está dejando avanzar. Tu cabeza va a mil por hora pero no logras poner orden. El no hacer te mantiene encallado y no sólo pierdes tiempo, sino que estás perdiendo una gran cantidad de energía.

Te parece que las ideas no fluyen pero seguro que las tienes y muchas de ellas buenas. Pero aún así hay algo que te sigue reteniendo.

Entonces llega el bloqueo que lo expresamos en formato ‘será que’. Será que no es el momento, será que no soy capaz, será que no soy válido, será que no puedo, será que bla bla bla.

Un sinfín de razones te invaden para no hacer lo que quieres hacer. Lo increíble es que todas estas razones llegan en un plis, en cambio, ¿dónde está la MOTIVACIÓN cuando más la necesitas? Pues no está.

¡La motivación es la que nunca está cuando la necesitas!

La hora de las excusas

Empezamos a poner excusas:
•    no es el momento
•    no tengo tiempo
•    para año nuevo
•    cuando acabe el curso
•    después del verano
•    cuando las vacas vuelen

Mientras esperas a que llegue el momento perfecto para ti, estás perdiendo, como te decía antes, tiempo y energía, pero además estás perdiendo oportunidades.

De bruces con el miedo

Aparte del ‘es que vaya pereza’, en realidad lo que pasa es sencillo, hay miedo:
•    a las críticas
•    a no estar a la altura
•    a equivocarte
•    a no ser suficientemente bueno

En una entrevista Seth Godin decía, “ Críticas…siempre habrá alguien que te critique, pero bueno ¿y qué? por lo menos estarás haciendo lo que tú quieres.”

Pero seguimos sin motivación

Hasta aquí bien, pero ¿por qué no hay motivación? Porque no tienes MOTIVO.

Sin MOTIVO no hay MOTIVACIÓN.

Tienes que buscar el verdadero motivo por el que quieres hacer algo.

Pregúntate: ¿Cuál es tu objetivo? ¿Para qué quieres lo que quieres?

Los motivos por los que hacer algo puede que sean diferentes para cada uno; realización personal, razones económicas, para sentirte mejor, porque es tu sueño, porque quieres adelgazar, porque es lo que más te gusta o porque te sientes llamado a hacerlo, pero tiene que haber un motivo de peso. Entonces será cuando tengas la motivación para hacer lo que quieras.

Llega el momento de ponerte manos a la obra. ¡Ponte en ACCIÓN!

1.    ¿Cuál es tu objetivo?
2.    ¿Para qué quieres lo que quieres?
3.    Visualiza lo que quieres.
4.    Ves por partes: detalla lo que necesitas hacer en tareas asequibles para ti.
5.    Organízate el día antes de empezar. Necesitas ir al grano para avanzar.
6.    Haz una lista de las cosas que NO debes hacer. Te ayudará a centrarte en lo que SÍ debes hacer.
7.    Mantén tu mente entrenada. Recuérdale cuál es el verdadero motivo por el que estás haciendo lo que haces.

Y ¡qué caray! ¡Prémiate de vez en cuando por tus pequeños grandes logros diarios! 🙂

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