Habrás notado que hace días que no publico nada en el blog.
Te confieso que me siento un poco bloqueada.

Últimamente han pasado cosas a mi alrededor que han hecho que pierda un poco el ritmo. Y la última, que me tiene preocupada, es la parálisis facial severa que está padeciendo mi hija mayor.

Entre visitas al hospital, médicos y buscar información por Internet como loca, he dejado el blog un poco de lado.

¡Ahora estoy haciendo un curso intensivo de parálisis facial! Y es que, como puedes imaginarte, no quiero que se me pase nada y mi intención es hacer todo lo que esté en mis manos para que se recupere bien.

Los síntomas ya los he visto y los tengo claros, ¡los tiene todos!
Las causas y cómo recuperar el nervio y la musculatura facial es lo que tiene toda mi atención ahora mismo.

Las emociones nos pueden llegar a causar daño físico.

No es que haya llegado ahora a esta conclusión. Siempre lo he creído así, y así lo he vivido yo también. La pena es que nos damos cuenta tarde.

A veces nuestro cuerpo nos da señales y no hacemos caso hasta que estas señales son evidentes. Entonces, con un poco de suerte, paras y reflexionas sobre lo que te está pasando.

Tanto los médicos como las personas con las que he tenido ocasión de hablar que lo han sufrido, insisten en la importancia de que ella esté tranquila y recomiendan una gran dosis de calma y paciencia.

No sabemos gestionar nuestras emociones, más bien nos dejamos llevar por ellas.

Puede que yo ahora tenga más herramientas para gestionar emociones y trabajar esta calma y paciencia, pero una chica de 16, no, no las lleva de serie.

Así que he tenido que ponerme las pilas e intentar que mi hija adolescente me escuche y me haga un poquito de caso…todo un reto… 😉

He pensado compartir contigo lo que, a marchas forzadas, he tenido que explicarle para que pueda sentirse bien en su día a día, no sólo ahora con esta nueva compañera temporal de viaje, la parálisis, sino que le pueda servir para siempre.

Claro que en este caso tengo dos factores en contra:

1.    Es adolescente.
2.    Soy su madre.

😀

Así que pensé…Noemí, ¡hazlo breve!

Me he centrado en los 2 puntos que para mi son claves. Espero que le sirvan a ella y, por supuesto, que te sirvan a ti también:

1.    La respiración para calmar tu mente.

  • Busca un momento y lugar tranquilo donde poder relajarte. Pónte en una posición cómoda y cierra los ojos.
  • Céntrate solamente en tu respiración, en el aire que entra y el aire que sale (por la nariz). Respira lentamente y relaja tu cuerpo.
  • Siente el aire como energía que entra en tu cuerpo.
  • Disfruta del silencio y la calma del momento.
  • Deja que tus pensamientos vayan pasando, pero no los juzgues ni te quedes con ninguno. Vuelve a centrarte en la respiración.

Dedica de 5 a 10 minutos para realizar este ejercicio. Como mínimo hazlo una vez al día.

2.    Controla siempre tu diálogo interior.

  • Tener pensamientos negativos no te están ayudando en nada.
  • Identifica esos pensamientos negativos que te están bloqueando.
  • No te creas todo lo que piensas.
  • Observa cómo te hablas y cómo hablas a los demás.
  • Habla en positivo, a ti y a los demás, te ayudará a cambiar ese diálogo interior que te machaca tanto.

Este punto no es un ejercicio, es mucho más, es un hábito que debes ir incorporando en tu día a día. Debes tomar conciencia de cuáles son tus pensamientos y ser muy radical con ellos; identificar cuáles te están afectando y cuáles te están ayudando.

Ya ves, muy simple y poderoso a la vez.

Deseo que esto la ayude y te pueda ayudar a ti también.

xxx

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