Vivimos en una sociedad donde ya sea por creencias o por educación el hecho de expresar nuestros sentimientos no nos es tarea fácil. Lo asociamos a debilidad, inseguridad y vulnerabilidad y, en general, no nos gusta que nos vean así.

El caso es que todos, como seres humanos que somos, tenemos sentimientos que nos afectan en nuestra manera de afrontar y de vivir la vida.

Hay temporadas que uno se siente más sensible, irascible y negativo. No tiene porqué haber algo concreto que desencadene ese estado, a veces es acumulación de cosas y circunstancias.

Seguramente si fueras capaz de aislar cada una de las cosas que te están afectando, es probable que alguna de ellas por sí sola no tenga tanto peso.

Arrastramos experiencias que no hemos sabido gestionar y no hemos superado. Y llega un día que parece que se juntan todas, las pasadas, las presentes y las futuras, y ya no sabes ni cómo te sientes.

Escondes tus sentimientos detrás de una buena cara o de una sonrisa pero seguro que estás cansado de arrastrar estos sentimientos contigo.

Claro que intentar anular sentimientos o pasar de ellos tampoco es la solución. Los sentimientos que no soltamos y nos guardamos van calando, algunos acaban haciendo llaga y a la larga esto repercute en tu salud.

De alguna manera acabamos psicosomatizando nuestros sentimientos: dolores de cabeza, de estómago, tensión muscular, asma, entre otros. El hecho de no expresar o dejar salir estos sentimientos te puede llevar a sentir ansiedad, estrés y depresión.

Estamos de acuerdo que expresar nuestros sentimientos cuesta. No sabes por dónde empezar ni con quién compartir. No nos gusta mostrar según qué de nosotros, no sea que la otra persona no lo interprete como esperamos, lo utilice en nuestra contra o nos diga lo que no queremos escuchar.

¿Por qué nos cuesta tanto expresar nuestros sentimientos? o ¿Por qué nos privamos de decir lo que realmente sentimos?

  • Te sientes vulnerable. Te sientes frágil porque te da la sensación que de alguna manera te estás desnundando ante el otro.
  • Crees que sentirse así es cosa de débiles, de flojos. Quieres hacerte el fuerte y no te das permiso para sentir lo que realmente sientes.
  • Piensas que el otro va a conocer tu punto débil y te avanzas a pensar si lo puede llegar a utilizar en otro momento.
  • Temes lo que el otro te pueda decir. No tienes ganas de escuchar ciertas cosas, aunque sean verdades y probablemente ya sepas.
  • Temes al rechazo. Crees que puedes ser rechazado en función de lo que digas o expreses y dejas de decir lo que realmente piensas o sientes.
  • No quieres entrar en conflicto. No afrontas los problemas no sea que el otro se enfade.
  • Sientes vergüenza. Reconocer lo que realmente sientes puede dar vergüenza.
  • No quieres herir. Crees que puedes herir al otro expresando lo que tu sientes.
  • Miedo a sentirte herido. Según lo que te digan puede producir más dolor del que ya tienes y evitas expresar lo que sientes por si acaso.
  • Crees que no te van a entender.
  • No sabes por dónde empezar. Con tanto caos de sentimientos puede que no sepas ni por dónde empezar.
  • Por muchas palabras que intentas poner no logras describir lo que realmente sientes.

No creas que el otro te puede leer la mente y adivinar cómo te sientes. Ni tu pareja, ni tu madre, ni tu mejor amiga tiene porque saber qué está pasando por tu cabecita y no, no tiene porqué saber qué estás sintiendo.

No esperes que el otro actúe de la manera que tú quieres sólo porque crees que debería saber cómo te estás sintiendo.

¿Cómo te puede ayudar hablar y expresar tus sentimientos?

Hablar de tus sentimientos es terapéutico:

  • En el momento que los expresas, hablando o escribiendo, es como si los estuvieras poniendo encima de la mesa para empezar a tratarlos y gestionarlos.
  • Te permite tomar una cierta distancia y eres capaz de racionalizar y relativizar.
  • Al poner voz a tus sentimientos hace que tú mismo puedas escucharte y, muchas veces, tú solo te vas dando cuenta de muuuchas cosas.
  • Al expresar estás soltando y liberando esa energía que tienes dentro en forma de espinita clavada.
  • Expresar tus sentimientos te hará sentir mejor, más aliviado y tranquilo.
  • Y si tienes ganas de llorar ¡hazlo! Date permiso para llorar. No, no es de flojos.

Es importante que observes tus sentimientos pero sin juzgarlos. No son sentimientos buenos o malos, son sentimientos, punto.

Date permiso para sentirte como te sientes y afróntalo. En el momento que intentas esconder esos sentimientos, se hacen más fuertes.

Es cierto que ir expresando nuestros sentimientos siempre y a todos no es la mejor opción. Yo te diría que ‘filtres’ un poco con quién compartes tus sentimientos y más si no tienes, digamos, práctica expresando cómo te sientes.

Escoge una persona de confianza que pueda escucharte y aliviar tu dolor, por el contrario, se te podrían complicar más las cosas y sentirte aún peor…y no queremos esto.

Ten en cuenta que nuestros sentimientos están totalmente vinculados a nuestros pensamientos y a nuestra percepción.
En el momento que cambias tus pensamientos y tu percepción, los sentimientos también cambian.’

Un abrazo
xxx

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