Todos tenemos nuestra zona de confort, algunos más amplia que otros, pero todos la tenemos. Te la puedes imaginar como una caja (como decía Mònica Fusté en la presentación de uno de sus libros) donde los lados o paredes de la caja vienen a ser nuestras limitaciones.

En la zona de confort es donde está todo aquello que nos resulta familiar, nos sentimos cómodos, tranquilos y nuestro nivel de ansiedad, estrés y miedo es más bajo.

La mayoría de actividades que acostumbras a hacer, no te suponen un estado de estrés o ansiedad altos porque ya las tienes integradas y superadas. Las estás haciendo como siempre, te resultan familiares y te sientes seguro al afrontarlas y hacerlas.

Hasta aquí incluso parece bien, ¿no? ¡Pues no! Si quieres que haya cambios en tu vida, que las cosas mejoren y prosperen, vas a tener que ampliar tu zona de confort.

También habrás oído decir ‘salir de la zona de confort’; de hecho yo también lo digo a veces, pero pienso que el concepto ampliar la zona de confort te puede ayudar a considerarlo como algo más factible para ti en este momento y no como un cambio radical que te podría bloquear. Pero a efectos, es lo mismo.

Ampliando tu zona de confort das cabida a nuevas creencias, nuevas perspectivas, nuevas maneras de pensar y de hacer y acabarás creando nuevos hábitos, que es lo que te interesa.
¿De dónde vienen estas creencias, maneras de pensar y de hacer?
¡De todas partes!
Ya desde pequeño tus padres, profesores, amigos, entorno, sociedad… han intervenido en construir tu zona de confort. Pero esto ¡no quiere decir que no puedas añadir nada más a tu ‘caja’!

Salir o ampliar la zona de confort sirve a cualquier persona que le gusta soñar, pensar en grande, que no se conforma y que sencillamente quiere más. Vamos, TÚ.

Querer más y soñar en grande ¡NO ES MALO! No te hace peor persona, ni nada por el estilo. Soñar es bonito, te abre horizontes y te permite innovar y crecer.

Cuántas veces has oído…Es imposible, cuesta mucho, pero si ya estás bien así, montar algo es muy arriesgado, no podrás…bla bla bla… ¡Olvídate ya de lo que la gente diga, tú a lo tuyo!
¿Por qué nos resistimos a salir de nuestra zona de confort?
Básicamente por:

  • Miedo a lo desconocido
  • Resistencia al cambio
  • Conformismo
  • Creencias limitantes
  • Procrastinación
  • No saber lo que queremos
  • Incertidumbre

La buena noticia…¡todo esto se puede cambiar! 🙂
¿Por qué tienes que salir de tu zona de confort?
No es malo estar en la zona de confort ni tampoco es obligatorio salir, pero para cambiar, mejorar y crecer en cualquiera de las áreas que te estás planteando, vas a tener que hacerlo. Deberás tomar una decisión y esta decisión sólo depende de ti. Si quieres que las cosas cambien o que las cosas pasen, hazlo.

¡Las cosas más emocionantes pasan fuera de la zona de confort!

¿Qué puedes hacer para ampliar tu zona de confort?
Ante todo ¡escúchate y cree en ti!

Piensa ¿qué es lo que no te deja avanzar?
Y ves por partes:

  • No te dejes controlar por tus miedos. Sentir miedo es normal, pero no te tiene que frenar. Siéntelo y utilízalo como palanca para avanzar.
  • Sigue adelante paso a paso. ¡Ojo con la resistencia!
  • Celebra cada pequeño logro.
  • Piensa que has hecho bien y que puedes hacer diferente para mejorar la próxima vez, pero ¡no te pares, sigue!
  • Tómalo como un reto.
  • Investiga y fórmate.
  • Y crea nuevos hábitos.

Often, the ability to push through fear is the only thing that separates those who succeed from those who fail.
Michael Hyatt

Al ampliar tu zona de confort te sentirás incómodo. Es normal. Pero confía en ti y sigue adelante, persiste. Descubrirás nuevas oportunidades y se te abrirán nuevos horizontes.