Puede que te estés preguntando ¿qué es esto de vivir en coherencia?

Pues mira, es algo entre fácil y difícil de hacer. Te podría decir que aquí te dejo las 5 estrategias para vivir en coherencia, pero no, no lo voy a hacer.

Te voy a contar qué es y cómo te afecta el no vivir en coherencia y tú ya decides.

Se podría resumir así:

Cuando lo que crees y lo que piensas está alineado con lo que dices y lo que haces, estás viviendo en coherencia. Cuando lo que crees y lo que piensas no está alineado con lo que dices y lo que haces, no estás viviendo en coherencia.

Como te decía, entre fácil y difícil.

¿Cuántas veces te encuentras diciendo o haciendo algo que no es realmente lo que quieres, lo que piensas o lo que sientes? Muchas, seguro.

A ver si te identificas con alguno de estos momentos:

Momento ‘supongo’. Te avanzas a suponer qué pensará el otro, qué dirá, si se ofenderá, si le sentará mal…y acabas reaccionando en función de lo que crees que el otro pensará en vez de reaccionar según lo que realmente piensas o sientes.

Momento ‘me justifico’. Te justificas y o pones excusas por lo que has dicho o hecho, no sea que a la otra persona no le guste. Y empiezas… ‘es que’, ‘bueno sí pero es que’… ¡Menudo estrés haber de justificarte, ‘sólo’ para evitar que al otro no le siente mal!

Momento ‘voy a quedar bien’. Adaptas un poco la historia, aunque no sea del todo cierta, así tú quedas mejor y tal vez gustes más. En mi mundo esto es una mentirijilla, que lo sepas… A todos nos gusta gustar, pero ojo cómo lo haces. ¿A quién estás engañando realmente?

Momento ‘me callo’. Te sueltan algo que no te agrada o que no acaba de cuadrar contigo, pero con tal de evitar una mala cara o conflicto con el otro, te callas. Si callarte te hace sentir bien, genial, el problema está si tú después te sientes mal.

Seguro que se te ocurren más ‘momentos’ pero para entender el tema, suficiente.

Total, que nos ponemos en modo #coherenciaatomarporsaco en muchas ocasiones. 😉

¿Por qué reaccionamos así?

Nuestras amigas las creencias

Según wikipedia ‘una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa’.

En otras ocasiones ya te he hablado de las creencias. Las creencias pueden ser creadas o heredadas. Nuestros padres, familia, educación, colegio, sociedad…. normas y más normas.

Esto está bien, esto está mal, no hagas esto, no hagas lo otro, si actúas así eres bueno, si actúas asa eres malo…bla bla bla. Todo esto ha hecho que cada uno de nosotros tengamos nuestras propias creencias.

Las creencias condicionan la manera que tenemos de ver y entender lo que nos pasa y lo que pasa a nuestro alrededor. Pero no sólo condicionan sino que muchas veces limitan.

Pueden condicionar para bien, siendo creencias que de alguna manera te hagan sentir bien, seguro y confiado, o pueden ser creencias que te limiten y acabes pensando que algo no se puede hacer, que no está bien o que es imposible, sólo porque te lo han hecho creer.

Has dado por bueno, aceptado y creído sin haber considerado si te está creando algún tipo de conflicto interno que no te deja ser tú mismo.

En ningún caso estoy diciendo que dejes de ser buena persona, con valores, ética, respeto, humildad… sino que te cuestiones si actuando como actúas estás, de algún modo, negando tu propia esencia.

Que en vez de preocuparte por el qué dirán o por quedar bien, te des permiso para actuar como sientes y seas capaz de encontrar el equilibrio para ser tú mismo y sacar tu mejor versión.

“El privilegio de una vida es convertirse en quien realmente eres.”
Carl Gustav Jung

Cuando no estás siendo coherente, tu mente y tu cuerpo entran en conflicto. Tu cuerpo empieza a mandar señales y lo hace a través de síntomas: dolores de cabeza, malestar en el estómago, un nudo en la garganta, dolores de espalda, etc, etc.

No estoy diciendo nada nuevo si te digo que mente y cuerpo van de la mano y que la influencia del uno sobre el otro es enorme.

Entre vivir y no vivir en coherencia hay muchos niveles y tampoco hace falta pasar del 0 al 10, porque tu mente no lo va a ver posible y te vas a colapsar sin haber empezado.

Ves por partes, analiza cada aspecto que no te deja o te priva de vivir en coherencia y te resultará más alcanzable. Pero, por tu bien, no te digas ‘esto es muy difícil’ porque te estarás condicionando antes de empezar.

Para lograr esta coherencia emocional toma la decisión de ser coherente y date permiso para ser tú. Coge el compromiso contigo mismo de que vas a actuar con coherencia y persevera en el tiempo hasta que sientas que eres tú.

Lo dicho…entre fácil y difícil 😉

Y tú, ¿vives en coherencia?

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