Tal vez no puedas dejar de pensar en una situación del pasado que te hizo sentir mal o en una persona que te hirió.

A menudo pasa que ciertos pensamientos parece que insistan en quedarse anclados en nuestra mente y lo único que hacen es perjudicarnos, nos hace pasar un mal día o incluso una mala temporada.

Y cuando te sientes mal por algo parece que todo lo demás también vaya mal. Todo se te hace cuesta arriba, sientes como si el mundo fuera en tu contra, no encuentras sentido a muchas cosas y entras en un bucle del que no es fácil salir.

Tu mente se enfoca en aquello que va mal, en lo que te falta y en lo que no funciona. Te invade la tristeza, la rabia, el rencor…y toda una serie de sentimientos que tu cuerpo siente, y está bien que sienta, pero que debes aprender a gestionar para evitar que estos sentimientos te afecten de la manera que lo están haciendo ahora.

Antes de lidiar con ellos, como te decía, debes sentirlos. Siéntelo en tu cuerpo pero no los juzgues.

Lo importante es que seas capaz de identificar y controlar estos pensamientos y sensaciones que te hacen estar mal y poder trabajar para que no te afecten de la manera que tal vez están haciendo.

Para y analiza lo que estás sintiendo y por qué.

Hay cosas que tú no puedes cambiar y si hablamos de personas, aún menos. Lo que sí puedes hacer es cambiar tú y esto sí que está en tus manos.

La opción la tienes. De hecho tienes dos: optar por estar mal u optar por estar bien.
Eres el dueño de tu vida y tú decides cómo la vas a vivir.
No, no empieces…’sí claro, es más fácil de decir que no de hacer…’

Precisamente me atrevo a decírtelo porque yo lo he hecho y ¡no sabes lo bien que me siento! 🙂

Pero no es un trabajo de una sola vez y ya nada me vuelve a afectar, ¡no!

A lo largo de la vida, te vas encontrando con personas, situaciones y vivencias que puede que te hagan sentir mal de nuevo.

La clave aquí es que seas capaz de interiorizar lo que te comparto hoy de manera que cuando lo necesites, tengas las herramientas para evitar que tu mente te bloquee.
Día que pierdes, día que no vuelve.
Vamos a ver de qué manera puedes cambiar tu estado. ¡Vamos allá!

Te comparto algunas que yo he leído y probado y otras de cosecha propia 😉

#1 – Decide cambiar tu actitud frente a las cosas.

#2 – Perdónate, no seas tan duro contigo.

#3 – No quieras controlar lo que no puedes controlar.

#4 – No guardes rencor, no te ayudará nada.

#5 – Aprende de los errores que hayas podido cometer.

#6 – Aléjate de personas tóxicas. Rodéate de gente positiva y optimista.

#7 – Céntrate en lo que tú quieres, en lo que te hace feliz, en lo que te hace sentir bien.

#8 – Aprende a vivir en el momento presente. Muy a menudo estamos pensando en lo que haremos después y olvidamos el ‘ahora’. * Ejercicio 1

#9 – Cambia los pensamientos negativos cuando te invadan. Cámbialo inmediatamente por uno que te guste. ¡Cámbialo! * Ejercicio 2

#10 – Practica yoga, meditación, mindfulness o relajación, lo que más te fluya. Te sorprenderá.

#11 – Haz ejercicio, ves al gimnasio, baila, corre…esto hará que tus hormonas de estrés disminuyan. No te olvides de la alimentación. Cuídate y mímate.

#12 – Cierra este capítulo en tu mente. Perdona el daño que te han hecho y perdónate a ti mismo. Somos todos humanos e imperfectos. Todos y tú también.

#13 – Agradece lo que tienes, que es mucho, seguro. Todos tenemos cosas por las que estar agradecido y por las que disfrutar. Agradece los buenos momentos que la vida te regala.

#14 – Escribe lo que sientes.

#15 – Pide ayuda si lo necesitas. Hablar y compartir lo que te pasa por la cabeza te puede ayudar mucho, pero escoge bien 😉

Ejercicio 1- Un pequeño ejercicio de respiración para ayudarte a fijarte en el presente:

Escoge un lugar tranquilo y ponte en una posición cómoda para ti.
Fíjate sólo en tu respiración. Inhala y exhala lentamente y pon toda tu atención en la respiración. Quédate haciendo este ejercicio unos minutos y verás que tu mente te traerá al presente.

Ejercicio 2 – Otro pequeño ejercicio:

Imagínate una situación en tu vida donde te sentiste feliz, reprodúcela en tu mente con todo detalle. Recuerda y revive lo feliz que te hizo sentir.
Empieza hoy mismo a poner alguno en práctica y ya verás como te irás sintiendo mejor.
¡Recuerda! Tú tienes la opción. Nada cambiará si tú no quieres.
Hasta el próximo post 🙂
xxx

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